domingo, 16 de septiembre de 2012

En Cantón, al sur de China, hay 32 multimillonarios esperando esposa. Las elegidas saldrán de un cuidadoso proceso de selección entre más de 2.700 aspirantes.

Se trata de un peculiar casting organizado por el Club para Inversores Solteros de China (CISC), una de las decenas de compañías que han surgido en el país para encontrar mujer a magnates y ricos, quienes, enfrascados en engrosar su cuenta de beneficios, no tienen tiempo para estos menesteres.

Las candidatas deben ser “dulces, sencillas e inocentes”. Y vírgenes de ser posible.

Los 32 multimillonarios valoran que la futura madre de sus hijos llegue al matrimonio con el menor número de experiencias amorosas. Ellas tienen que ser lindas, con buenos modales y “mínimas exigencias materiales”, indica Wendy Dai, consultora de CISC, al Diario de Shanghai .

“Pero lo más importante es que las candidatas se tomen en serio el matrimonio. Estos hombres buscan buenas esposas, no sólo caras lindas”, insiste Dai.

Para ser parte del selecto CISC hay que pagar 31.000 dólares anuales, cifra inalcanzable para la mayoría, si bien en China una de cada 1.300 personas tiene un ingreso anual de un millón de yuanes (157.000 dólares) o más, según el último Informe Hurun, equivalente chino de la Lista Forbes.

Para este gran casting, el Club para Inversores Solteros estableció unas muy exigentes bases : el millonario aspirante a marido debía ser soltero, tener más de 30 años y disponer de un patrimonio personal de al menos 100 millones de yuanes (15,7 millones de dólares). Un magnate de las inversiones que se esconde bajo el seudónimo Frank Chen es uno de los 32 ansiosos novios. “Hay muchas mujeres lindas a mi alrededor y me gustan, pero no para casarme. Lo que busco es una buena esposa y buena madre para mis hijos”, indica.

Tal es la desesperación de algunos multimillonarios que uno llegó a pagar 800.000 dólares al CISC para que le diera un trato preferente en la búsqueda de la mujer ideal. Y éste ya ha establecido un “Premio a la Búsqueda de Talento”, en el que ofrece 50.000 yuanes (7.882 dólares) a aquel que encuentre una mujer capaz de superar todas las pruebas hasta llegar a una primera cita con el multimillonario. Si ésta finalmente se convierte en la esposa, el “celestino” ganará un departamento valuado en tres millones de yuanes (473.000 dólares) .

“Para enamorar a un millonario hay que cuidar el aspecto exterior, pero también es muy importante cultivar el interior”, explica a Clarín Shao Tong, directora del Centro de Educación Moral de Beijing.

Esta academia imparte seminarios a jóvenes ansiosas por cazar a un millonario. No en vano, según un reciente sondeo, el 70% de las mujeres chinas considera que para acceder al matrimonio es importante que un hombre tenga vivienda propia, auto, ahorros o inversiones.

Para enamorarlos, Shao Tong enseña a sus alumnas nociones de etiqueta y moda, cómo servir el té o cómo diferenciar un reloj original de uno falso. “Acá ensalzamos su carácter, y ellas al terminar el curso se sienten con más confianza, más atractivas”, detalla.

Este boom de las agencias para encontrar esposa a los millonarios es probablemente frívolo, pero deriva de un grave problema social : la creciente dificultad de los hombres chinos para encontrar pareja, informa el diario El Clarín.

Las extenuantes jornadas laborales, la presión social y económica de un país en constante crecimiento, el imparable aumento del costo de vida o la migración para trabajar. También incide que en China cada año nacen 118 niños por cada 100 niñas. Varias organizaciones denuncian que por la política de hijo único, muchas familias prefieren tener un varón. Esto lleva a realizar abortos –ilegales– cuando se sabe que se espera una niña.

“Pagar las facturas es difícil, ¡pero encontrar esposa es mucho peor!”. “Tengo un trabajo digno, auto y departamento, pero las mujeres me rechazan por mi estatura”. Estos son sólo algunos de los miles de lamentos que nutren los blogs chinos. Y las familias presionan a sus hijos cuando superan los 20 años.

Por eso la TV china está llena con programas de citas y las webs para encontrar pareja. Este drama social se ha elevado incluso al gobierno. En diciembre pasado, la región de Yalou, al suroeste del país, aprobó una ley por la que se ofrecen 3.000 yuanes (476 dólares) a los hombres que se casen con mujeres venidas de fuera de la región, ya que son éstas las que a su vez tienen más dificultades para conseguir marido, por su origen y sus escasos recursos económicos

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